El Altar de la palabra

Oralidad es el espíritu vivo del relato, el alma de la historia que quiere ser contada. Es un territorio en el cuerpo, un lugar desde donde la expresión se libera y la palabra habita en forma de narrativa y mito. No es sólo voz, es historia en movimiento y vida alineadas con su propio relato eterno. Contar desde nuestro propio punto de vista es un acto de soberanía creativa, donde la palabra subjetiva y encarnada se convierte en medicina biográfica.

Somos una misma membrana. Cuando una parte enferma, toda la membrana, eventualmente, enferma. Cuando una persona se cura, todo el círculo entra en curación. Cuando escribo, y publico lo que escribo, cuando me comparto cuido el eslabón que soy, mi participación en el tejido colectivo. Mi ofrenda. Y cuando el oráculo me toma, y me invita a poner mi voz al servicio de las narrativas del cielo, lo vivo como un honor, una ofrenda que se me hace y a la cual doy continuidad. Es mi rezo. Escribir también es mi rezo.
Mi voz es raíz, está Tierra adentro. Aquí también siento a Venus madurando sus lecciones en mí. Echando sus raíces de sabiduría en el libro que mi cuerpo escribe. Mi voz es un consejo. Un círculo de voces. Mi centro es una comunidad, un poblado de voces vivas tejidas en una. Mi voz es el hilo que las remienda. El hilo que las teje. Mi voz es mi micelio.
Me reconozco en este movimiento. Me he decantado siempre por el vaso mitad lleno, el optimismo, la esperanza, el ideal. Puedo decir que he vivido la mitad de mi vida adulta poniendo toda mi energía en sostener una vida al servicio de este ideal. He empujado mi verdad, mi versión de la vida, mi lectura, mi interpretación, siempre como el intento de encontrar el mejor sentido, la mejor mirada, el mejor propósito para lo que (me) ocurre. Es un recurso enorme. Darle la vuelta a lo peor, y encontrarle su significado, su propósito. En ese sentido, he sido –sin querer– muy hija de la nueva era, del pensamiento positivo, de no alimentar el drama, de buscar siempre un final feliz. Hasta que Capricornio me llamó a la casa de la madurez. Hasta que la densidad de la realidad -tal como es- ocupó mi vida. Hasta que la tierra -oscura y fría- me arropó.
Estoy consciente que escribo desde una orfandad de lugar, desde mi impronta somática migratoria, desde la voz de mi cuerpo de mujer migrante. La migración atraviesa mi biografía y condiciona la narrativa de mi cuerpo. Mi cuerpo que habito y honro cada vez más gracias al amor nutrido que encuentro en los brazos del tiempo cíclico. Mi cuerpo que cicla, que me recuerda lo profundamente conectada que me siento a los misterios de la espiral, de la Rueda del Zodiaco, de la Tierra y todas sus dimensiones, que me recuerda que ésta es mi casa antigua y eterna, que yo soy mi tierra. Mi cuerpo como guardián de la memoria de las rutas libertarias de mi gozo. Mi cuerpo danzante que –ahí en el surco que abrió el dolor y el trauma de la guerra– siembra vida, siembra paz, reconciliación y unión. Ése es el camino de mi recuperación somática. Un camino de curación. Es un mismo circuito. El del dolor y el del placer. Lo que ha sido ocupado por el dolor, lo habito con mi danza. Es de esta danza que nace mi voz y mi ofrenda.
Estoy con el corazón abierto a los reencuentros y mi cuerpo me recuerda el duelo de la separación. Cada vez que transito el puente migratorio, lo hago con más cuido y más amor. Me acompaño cada vez mejor en esta danza migratoria que precede mi nacimiento. Mi corazón tiene alas de dos tierras. Mi corazón está sembrado en dos lugares. Desde aquí, mi camino*escuela es fortalecer cada vez más mi soberanía, mi autonomía del lugar geográfico como el cuerpo de pertenencia que me define. Es una práctica preventiva. Es una manera de cuidar mi salud. Tengo el espejo de mi madre, cuya pérdida de memoria es un libro abierto de sabiduría para mí. Agradezco tener el tiempo y los recursos para moverme y estar con ella, porque en ese lugar en el que ella está ahora, reconozco las oportunidades que no tuvo de aprender a navegar su profunda herida de orfandad y pertenencia. Tengo la certeza de que escribo desde el lugar que necesito escribir para prevenir.
Todavía me cuesta ponerme en primera persona. Como si ocupar un lugar en mi propia escritura intimista y biográfica como un camino de autocuración fuese la curación misma. No tiene que ver con quien me lee o no, tiene que ver con el permiso que le doy a mi voz a expresarse más allá de mi propia censura. Es una libertad que sólo encuentro en esta frontera. Aquí siento que mi palabra está a la escucha y servicio de mi voz. Y cuanto más íntegra siento la palabra con el tejido profundo de mi voz, cuanto más siento mi presencia en la escritura, más se apacigua lo que pide ser nombrado. Y lo que descubro es que lo que me cura –o me repara internamente–no es la historia, lo que pasó y dejó de pasar. No es lo que narro. No tiene que ver con los hechos. Lo que cuenta –y me cuesta– es presentarme al acto de escribir desde este lugar de mi cuerpo, desde la cartografía de unos síntomas sin palabras, de memorias que preceden la palabra.
Mujer Ofrenda es la voz de este silencio. En vez de hacerlo sola, he abierto grupo, pero no para hacer grupo, sino para ofrendar un espacio para el cultivo sentido del ser. En un mundo cada vez más depredador de nuestra atención y energía, hacer la pausa cíclica para interrogar con sinceridad : ¿qué vengo a ofrendar a este mundo, en este tiempo? y ¿desde dónde lo hago, qué me mueve, qué ofrendo y a qué altares me ofrendo?
Me preguntó si para mí escribir se ha vuelto un acto feroz contra el olvido, una medicina salvaje que se hace antídoto preventivo para la memoria rota de mi herencia. No lo sé. No necesito saberlo. Necesito escribir porque sí sé que en cada palabra que se encarna en el espacio en blanco de la página, muero y renazco, desciendo y me levanto, y ahí –en ese minúsculo instante en el que la palabra se manifiesta, una detrás de otra– toco el gozo del cielo en su danza con mi tierra. Me completo.
Después de 15 años emprendiendo online (es decir, sirviendo online) tengo mucho que compartir sobre: emprendimiento en femenino, trauma, cuido y autocuración, creatividad, sexualidad y economía. Y sobre cómo servir a través de estas plataformas sin deshumanizarnos, censurarnos, traicionarnos, esclavizarnos y/o enfermarnos en el proceso de visibilizar nuestra voz y abrirnos un camino soberano desde ahí. El cambio es somático y radical. Esta es nuestra (r)evolución oculta. Es íntima, erótica y libertaria. Es celular.
Predico con mi cuerpo oracular lo que implica ser artista en este tiempo. Ser mujer creadora, artista y lo que implica vincularse en este mundo en el intento de sostener estos principios. Entonces desde aquí, para mí, hablar, revelarme o mostrarme, también tiene que ver con honrar las dificultades. Las dificultades, errores y fracasos. Honrar también cuando las cosas no salen bien. No salen como quiero. No salen a la imagen construida mentalmente de lo que creo que quiero.
  • Altares
  • Últimas Entradas
  • Soberanía Creativa 2025 ©

  • licensed under CC BY-NC-ND 4.0

  • by Paloma Todd Montes

  • El altar de la palabra

    Oralidad

    El altar del tiempo

    Pertenencia

     El altar de la curación

    Misterio

    El altar de la palabra

    Oralidad

    El altar del tiempo

    Pertenencia

     El altar de la curación

    Misterio

    El altar de la palabra

    Oralidad

    El altar del tiempo

    Pertenencia

     El altar de la curación

    Misterio

    El altar de la palabra

    Oralidad

    El altar del tiempo

    Pertenencia

     El altar de la curación

    Misterio

    error: Contenido protegido
    Newsletter CTA

    Únete a la Soberanía

    Entrar para participar. Es la única vía para estar al día.
    Si quieres estar al tanto de mis ofrendas y mis publicaciones, únete a la Newsletter de Soberanía Creativa. En intimidad tejemos profundo.

    Al hacer clic en Suscribirme, confirma que estás de acuerdo con nuestros Términos y condiciones.

    Únete a la Soberanía

    Entrar para participar. Es la única vía para estar al día.
    Si quieres estar al tanto de mis ofrendas y mis publicaciones, únete a la Newsletter de Soberanía Creativa. En intimidad tejemos profundo.

    Al hacer clic en Suscribirme, confirma que está de acuerdo con nuestros Términos y condiciones.

    Únete a la Soberanía

    Entrar para participar. Es la única vía para estar al día. Si quieres estar al tanto de mis ofrendas y mis publicaciones, únete a la Newsletter de Soberanía Creativa. En intimidad tejemos profundo.

    Al hacer clic en Suscribirme, confirma que está de acuerdo con nuestros Términos y condiciones.