Llamamos Luna negra a los tres días que preceden la Luna nueva.
La Luna nueva es el encuentro -alineación- mensual del Sol con la Luna y la Tierra.
Todos los meses Sol y Luna se encuentran en un signo de la Rueda del Zodiaco. Cada 28 días la Luna crece hacia su plenitud, y mengua hacia su oscuridad. Es en lo profundo de esta oscuridad que el Sol fecunda la Luna y empieza un nuevo ciclo de Luna nueva.
Los tres días previos a la Luna nueva, son los días que preceden esta siembra. Son días de oscuridad y de preparación fecunda para el nuevo ciclo.
Estos son días propicios para desprendernos, separarnos de lo que ha muerto, de lo que ya no crece; de las creencias y hábitos que reconocemos pertenecen a patrones del pasado, que sentimos nos limitan en la expresión actualizada de nuestro ser.
Este es un tiempo en el ciclo mensual de la Luna que requiere de nuestra presencia y atención, de nuestra escucha. Presencia y escucha necesaria para conectar y sentir todo lo que se mueve y revela cuando abrimos la puerta a la voz de nuestra oscuridad. La voz de nuestra sombra.
