| A menudo definimos el espacio profesional en términos que no hemos interrogado. Doy un servicio por un intercambio de valor e intento cumplir lo mejor que puedo con lo que describo en mis propuestas. Cuando estás en uno de mis círculos, en uno de mis talleres, en uno de mis cursos, o en el cualquier contenedor o experiencia que ofrezca, estoy consciente del campo energético que genero, y procuro cuidarlo lo más responsablemente posible. En los pasados años, he sido consistente con el valor económico de mi trabajo. Siento que mi trabajo es muy accesible y espero que así siga siendo. Es mi manera de sostener una ecología económica de intercambio. Podría hacer mi trabajo mucho más exclusivo, cerrar la puerta a muchas personas y subir los precios. He elegido y sigo eligiendo no hacerlo así. Así que también hay una generosidad en lo que comparto, porque hay una dimensión de servicio, porque reconozco que estoy honrando una tradición y una raíz que custodio y a la cual doy continuidad. No vine a especular, ni a extraer más de lo que me corresponde. Así que me gano la vida con integridad y honra. Con claridad y lucidez de que es mucho lo que ofrezco, consciente de que es un lugar que pide atención, cuido y revisión, para no desgastarme. Ésta es una de las razones por las que debo tener mucho cuidado con mi tiempo, mi energía, mi espacio, que son los tres fundamentos sobre los cuales levantamos nuestra soberanía creativa y cultivamos nuestro centro. Es lo que predico. Es lo que intento, como tú, poner en práctica. |
