Celebramos Samhain la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre.
Este es el momento del ciclo solar en el que el Sol se acerca al punto medio equidistante entre el equinoccio de septiembre y el solsticio de diciembre. Este lugar en la Rueda del Zodiaco es el grado 15 de Escorpio. El paso del Sol por este grado es la raíz y origen de la celebración de Samhain.
Éste es el momento del año en el que los antiguos seguidores del calendario de la Tierra de la vieja Europa nos legaron la costumbre de honrar y festejar nuestra relación con los muertos. Esta cosmovisión nos habla de una reunión entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Esta es una tradición que celebra las fiestas de la Tierra en las que se honran las cosechas; se festejan las narrativas vinculadas a la relación del Cielo y la Tierra; se honran las vendimias y los fermentos; la relación de la familia humana con los ciclos de la naturaleza, sus seres y mitos; y la relación de los miembros de la tribu entre sí. En esta cosmovisión, las narrativas y la sabiduría de la Tierra profunda vinculadas al Reino de la Raíz, al inframundo y sus misterios, son parte, están incluidas.
Samhain es una fiesta de la Tierra, toda la Tierra. Es la fiesta de los reinos del inframundo de la Tierra, de las profundidades del origen y de nuestra memoria de pertenencia a este orden. Agua, sangre, origen. Somos la Tierra y los muertos viven dentro nuestro.
En esta época del año, el velo que separa el mundo de los vivos y los muertos se afina. Los podemos sentir acercarse, se manifiestan en sincronías, visiones y sueños. Nos hablan. Llegan y les damos la bienvenida. Y también, cuerpo adentro, emergen voces ocultas, lamentos silenciados, vulnerabilidades abusadas o humilladas. Surge la dureza de una exigencia ancestral. Dolores en el cuerpo. ¿Quién me habita? ¿Quiénes poseen mi presente y mi devenir?
Éste es el momento del año en el que nos reunimos con el consejo de mayores, nuestros cuidadores eternos, los portadores del amor de nuestro linaje, que nos acompañan en nuestro camino evolutivo.
Éste es un tiempo liminal, poroso, en el que los planos y dimensiones se mueven y las certezas se hacen líquidas. Es tiempo de pausa. Hay una renegociación de nuestro contrato vital.
