Necesitamos un cuerpo, un soma y una sangre que nos sostenga, porque hay historias que quiebran el cuerpo; que quiebran la memoria de cómo habitarnos en el cuerpo. Porque también hay historias que nos han envenenado. Que vienen envenenadas en nuestros huesos. Estas también las nombramos. No para darles poder sino para desmontar el que tienen dentro nuestro.
Porque una vez que nombramos esta historia
Una vez que ya está fuera de nosotras
ya no nos envenena.
La oralidad también es el recorrido de la voz que retorna desde lo más profundo del olvido y se convierte en resonancia, en canción compartida.
Hay una historia que quiere ser contada. Yo escuché su llamado y su canción. Me abrí a su encanto y me uno a su voz.
La oralidad es también las maneras en las que buscamos rescatar esta historia
los lenguajes
los recursos
los recorridos que tenemos para
del invisible traer al visible
lo que quiere
y merece ser contado.
