Somos oráculos vivos.
Somos los templos peregrinos.
Solo tenemos que recordarlo y nombrarlo.
Solo tenemos que escucharnos y nombrarnos.
Porque tú ya sabes
desde las raíces de tu corazón encarnado
lo que deseas levantar
este deseo orgánico que te precede
atravesará todas las narrativas
impuestas
porque este es tu fuego
que cíclicamente abonas
nutres
haces crecer
cuando te presentas
ante el umbral de tu pertenencia.
Es sencillo.
Pertenencia al tiempo eterno.
Pertenencia al tiempo que retorna
que siempre retorna.
