Mis iniciaciones y mis sacrificios ya no me permiten escapar de este compromiso.
Aquí, en esta palabra que entrego hoy, quemo mi máscara y extraigo la medicina liberadora del veneno colectivo.
Nombro.
escúchame
conóceme
habítame
te invito a mi casa
te ofrezco mi pan y mi agua
siéntate en mi mesa
para que me conozcas
y te reconozcas
en la oralidad de mi fuego.
el fuego de la semilla que dice sí a la vida
porque se levanta y recuerda su recorrido
para poder compartirlo
una vez que brota hacia la luz
y se convierte en fruto y alimento
la oralidad es la savia que nutre el alma de la tribu
contar la historia
la que asciende a través de la planta de nuestros pies
la que atraviesa los miedos
las vergüenzas
las capas de olvido
y dice
estoy aquí presente
eterna
me presento
para narrar
para contar de dónde vengo
y para narrar a quienes me preceden
y me sustentan.
¿Qué historias me habitan?
¿Qué historias vivas en mí
son pertinentes para el presente
y merecen ser narradas?
